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28 febrero 2017
#ENFOCATE
A veces uno se pregunta:¿cómo él o ella lo consiguió y yo no? Las vidas que muchas veces consideramos extraordinarias suceden porque trabajan con disciplina en aquello que quieren, a cada instante, es un impulso que luego de surgido, las llena de sentido a nivel 10. Estas personas dan su máximo, aman lo que hacen, crean sus propios métodos y vías para conseguir lo que se propusieron.
Ahora, cómo funciona el sistema de los resultados esperados: ENFOCÁNDOTE ¿Tienes claridad absoluta en aquello que quieres realmente? ¿Quién quiere aquello, tu ego o tu ser? Al enfocarnos, ahorramos energía para luego invertirla en aquello que nos da sentido, en eso para lo que estamos hechos, desde ahí todo cambia, la vida y los filtros que utilizamos para vivirla.
Pregúntate entonces: ¿Qué quieres hacer con todo tu SER? Trabaja en esa respuesta día a día y verás que cuando la tengas, te ENFOCARÁS sin esfuerzos.
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UNSHAKEABLE
24 julio 2015
Colibrí Comunicaciones
El centro de la labor son los seres humanos. Colaborar con el despertar del propósito de vida de individuos y comunidades, con la realización de sus sueños. Potenciar personas (#coach) es el método.
Las herramientas elegidas para ello son la comunicación, el despertar de la motivación y la disciplina que requiere un entrenamiento humano. La finalidad, generar #felicidad, realización y sentido.
La experiencia junto a las comunidades indígenas, mujeres, hombres, líderes, causas sociales, grupos humanos de trabajo, etc., ha permitido ver que el ser humano al descubrir su potencial se convierte en un ser con sentido y autoestima para llevar a cabo su propósito de vida y con ello, el logro de un estado de plenitud continua.
En las Redes Sociales estamos en:
LinkedIn / Facebook Colibrí Comunicaciones / Twitter @aleteacolibri
20 julio 2015
Me enamoré de un #reciclador
“Compañero
es quien acompaña” dice Laura Guanoluisa, líder y presidenta de la Red Nacional de
Recicladores del Ecuador, RENAREC, mientras lee un discurso histórico frente al
Presidente Rafael Correa y a mil 500 recicladores de todo el país, en marzo de
este año, en el Día del Reciclador.
Qué siento, qué veo, qué admiro de Laura: su temple, misión, voluntad,
sencillez, corazón por los que aún siguen sin voz, honor por los seres que
limpian el rostro del mundo con sus manos, ganas de ser feliz y de ver a los
demás compañeros con la misma emoción de vida.
Una
historia de amor
Hace un año comenzaba mi primera
consultoría como Colibrí Comunicaciones.
Con la actitud de quien se lanza sin paracaídas esperando un buen aterrizaje,
iniciaba mi labor como emprendedora, tomándome con firmeza de un propósito de
grandes alas, rico en corazón, ideas, sueños, muchos sueños, perseverancia,
disciplina y con la certeza de las grandes capacidades que albergan, que
pulsan, dentro de un ser humano.
La misión era implementar durante un
año una estrategia de comunicaciones para los recicladores organizados del
Ecuador, RENAREC, contemplando un
espacio de formación para sus líderes mujeres, desarrollar destrezas
comunicacionales humanas, digitales, políticas y de actitud de vida, generar un
relato como eje transversal de la comunicación, productos y un estilo de
movimiento social lejos del resentimiento y del dolor del que no cree que “es
posible”, buscando más bien iluminar una causa noble y de paso, motivar a otras
comunidades aún marginadas y sin fe.
En la ingenuidad que habita en una primera experiencia, jamás imaginé lo
trasformador que sería en lo personal conocer la historia, forma de vida y de
trabajo de un reciclador de base, sí, aquellas personas que observamos por las
calles buscando su sustento o material (papel, cartón, envases plásticos,
botellas, etc.) para ser vendido o de aquellos que están en un botadero de la
costa o de la sierra ecuatoriana buscando meticulosamente lo que les brindará
un plato de comida a toda su familia.
Llena de prejuicios –inteligentemente
ocultos- comencé la labor. En los primeros encuentros era inevitable observar
sus manos tatuadas por el trabajo al igual que sus uñas, sus rostros soleados,
su intención de ser invisibles ante una ciudadanía que a veces los desprecia
porque los cree delincuentes, quizás usted es uno de los que baja la mirada de
vergüenza pensando qué hace esa persona husmeando en la
basura sin saber que está trabajando ¿ignorancia, resistencia al espejo
del dolor, inconsciencia?
Si un reciclador o recicladora no hiciera su trabajo hoy, mañana lo que
hemos considerado un desecho estaría a punto de sepultarnos. Es una labor
silenciosa y que incide directamente en el medio ambiente, es un oficio que le
otorga una nueva oportunidad a lo que creíamos inservible.
Una de las acciones más elevadas de los recicladores es que son capaces
de brindarle segundas y terceras oportunidades a las cosas, además de colaborar
con el planeta y la matriz productiva de un país ¿Cuántas veces somos capaces
de actuar así con las personas en el campo de las oportunidades?
Las primeras conversaciones que sostuve con sus líderes, en su mayoría
mujeres, era superficial, había temor de parte y parte. Comprobé que mirarnos
como iguales es un trabajo espiritual más que un discurso político.
La primera acción de la bitácora de trabajo fue viajar por varias
ciudades del país y descubrir cuáles eran las urgencias de un reciclador
ecuatoriano. Entre talleres, reuniones, conversaciones y viajes, comenzaron a
surgir los intereses, los sueños y sus necesidades comunes, las que se resumían
en una sola palabra: RECONOCIMIENTO.
Solo el que ha sido marginado sabe darle valor a la inclusión.
Las conversaciones mantenidas en cada lugar, con cada rostro, con cada
mirada luminosa, era un mundo y una ventana amplia hacia lo humano.
Para contextualizar, es bueno saber que Ecuador es un país que se
compone de tres regiones: Costa, Sierra y Amazonía, por lo que es muy natural
sentir que estás en un espacio en la mitad del mundo donde coexisten una
especie de tres naciones al interior de un Estado.
La existencia de la diversidad en todas sus formas no impedía surgir lo
común en los compañeros, quienes declaraban el deseo de vivir mejor y con
dignidad, de salir de la extrema pobreza y pobreza, de darle educación a sus
hijos, de poder acceder a la salud a través de un seguro social óptimo, de
tener una jubilación, espacios de inclusión laboral dentro del negocio de la
basura, ser emprendedores y personas felices.
Con cada encuentro iba profundizando más y más en el ser humano valioso,
valiente y lleno de esperanza que hallas en un reciclador, siendo el primer
“golpe” de aprendizaje; ves y sientes que un reciclador no se da por vencido
por el hecho de “meter las manos a la basura” o por haber sido invisibilizado
durante largo tiempo por la sociedad o por ciertos actores políticos y parte
del mundo. Sin duda, descubres gallardía en dicho ser humano; buscas hacer
espejo con alguna de sus cualidades y solo te encuentras con tus viejos
prejuicios y la creencia absurda y paralizante de que para hacer algo “debes
tener todas las herramientas”.
La primera vez que visité una escombrera al sur de la ciudad de Quito
fue abrumador. La escombrera es un espacio donde los camiones de carga pesada
botan los escombros que servirán para rellenar el sitio y a su vez, donde los
recicladores rescatan de preferencia el metal. La escena es brutal. Mientras
los camiones ingresan en medio de un flujo agudo, bajo un ruido intenso y la
polvareda, se les puede divisar a los recicladores expectantes a la llegada de
una nueva descarga. Entre montañas de concreto inservible se mueven con el
peligro de algún derrumbe, evidentemente la labor es peligrosa y requiere un
alto grado de atención, de arrojo.
Luego viajé hacia la costa ecuatoriana para conocer el botadero de
Atacames. En dicho lugar los camiones de la empresa de aseo acostumbran a
descargar toda la basura de la zona. La temperatura del lugar es elevada al
igual que los olores. Allí conviven gallinazos, vacas, perros, animales
muertos, muebles viejos, basura domiciliaria, juguetes olvidados y los
recicladores de base, quienes están a la espera de la próxima descarga para
separar y rescatar lo que sirva. En medio de la escena, te preguntas cómo alguien
llega a transformarse en reciclador, si bien existe un sinfín de razones, las
más recurrentes por parte de los compañeros es su sensación de libertad en el
oficio que realizan, ya que no tienen un jefe que los controle y de paso,
pueden tener un espacio de trabajo donde ser útiles para sus familias que
esperan el pan.
“Me
enamoré de un reciclador” es sin duda la mejor metáfora para
comunicarle al mundo la admiración que ellos despiertan en otros (nosotros); si
bien han experimentado la marginación, el silencio de los gobiernos y de la
ciudadanía, la extrema pobreza y la invisibilidad, hoy son capaces de luchar,
de levantarse, de hacer sentir su voz y buscar un espacio como movimiento
social representando a más de 20 mil recicladores ecuatorianos. Ciertamente,
las manos de los recicladores no sólo reducen, reutilizan y reciclan, sino que
nos guían por medio de su labor hacia una manera de ser y de actuar en el mundo
con lo vivo, las personas y con nuestro yo interior.
Viva los recicladores del Ecuador y del mundo, vivan las manos que
limpian el rostro del mundo y de la humanidad.
Un
artículo de Francisca
Aguilar publicado en SITIOCERO y dedicado a los recicladores del Ecuador y del mundo, a
Laura Guanoluisa, Elvia Pisuña, Felipe Toledo y a mi abuela Carmen.
10 julio 2013
♫ Radio ♫ ¡Estamos al aire!
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| Proceso de aprendizaje y participación de Radio Salinerito. |
“Una manera creativa de cambiar el mundo”
A minutos de salir al aire, las palpitaciones se aceleran, las ideas bullen como agua hirviendo, piensas “por dónde empiezo”, “qué será mejor”, “cómo activar el interés de los oyentes”. Mientras pasan los segundos, ingresas a la cabina, despejas tu cabeza de la carga del día, todo ha quedado afuera, todo, eres tu en estado genuino y tu voz como gran herramienta. En la otra dimensión se alistan a tiempo los radioescuchas.
Lo puedes hacer mil veces y siempre parece ser la primera vez. El cuerpo parece despertar, entra en estado de alerta, sabes que no es juego, sino más bien una responsabilidad que tienes con “otros”, personas que jamás has visto. Sin duda, la audiencia es un gran misterio.
¡Ey! ¡Al aire!
Tomas asiento, te instalas los audífonos, respiras hondo, botas el aire y en una fracción de segundos se activa el micrófono. Del otro lado, desde el espacio del misterio, hay oyentes cocinando, corriendo, trabajando en un control fronterizo, subiendo el volcán Chimborazo, otros a punto de ingresar a una entrevista de trabajo o saliendo de un hotel, de esos que se va por un ratito :). En fin, múltiples realidades, algunas muy extremas como los que desean acabar con su vida o están en la más profunda de las soledades, tanto en una casa postrados o rodeados de todos y de nada a la vez.
Hacer conciencia de ello es clave, es situarse en múltiples mundos e imaginar al punto de sentir como otros sienten. Si bien un comunicador radial puede ser mil cosas, es claro que es un servidor, y no de su posible fama, sino de quienes desean tener voz y no la tienen, de los que necesitan cambiar su mirada o enfoque sobre el mundo para vivir mejor, es un puente entre el poder y los “considerados” ciudadanos de segunda, tercera y cuarta, es quien pueda ayudar a fortalecer la identidad de un pueblo e impulsarlo hacia su libertad.
La radio sin duda es una forma creativa de cambiar el mundo y otorgarle posibilidades a quienes están convencidos de que no las tienen. Desde esa perspectiva, el contenido que se entregue es relevante, sea el programa que sea, recordemos aquellos mundos que están al otro lado del micrófono. Sin embargo, al contenido se le relaciona con lo aburrido, intelectual y elevado, estimulando así la ignorancia a través del mito sobre el desinterés de las personas por salir de su estado o insatisfacción. Máximas impuestas por los que no tienen interés de que el estado mundial sea distinto y beneficie a la humanidad.
Siempre y hoy más que nunca, es tiempo de hacer radio para las personas en todo el sentido de la palabra, servir con amor cuidando cada detalle de lo que se entrega, buscando provocar esperanza, pasión, confianza y la creencia en lo imposible. Es bueno recordar que comunicar es dar y escuchar, una acción que completa el intercambio. Qué duda cabe, hay sonidos en todas partes, vivimos en un espacio sonoro-radial, tomemos entonces el escenario natural, lo real y lo imaginado para hacer radio con sentido, estando conscientes de que estamos a una palabra de cambiar el mundo (de otros).
12 abril 2012
Un corazón sin sangre no puede latir
Sé que hay
días como estos muchas veces a lo largo de la vida. Días en que ocupas el mayor
tiempo del mundo en resolver y luego preguntarte ¿por qué siempre me pasa lo
mismo?, ¿por qué (mierda) no puedo cambiar la historia?
Cuando se tiene un ser inquieto uno busca y busca calmar ese
huracán que no te permite estabilidad o quedarte por un largo tiempo en un
espacio y echar raíces, sin temor a la rutina.
Hoy solo cuento con una maleta de ropa, un colchón que en el
futuro venderé, ya que no lo podré cargar a donde iré en unos meses más.
También cuento con las personas que le han dado sentido a este recorrido y
estaríamos.
Y es que soñar es fascinante cuando se está volando en ese
devenir, pero hace algunos días me di cuenta que ya llegaba a mis 35 años, si
correcto, así es y lo más impresionante de todo es que no me había dado cuenta
de aquello, de la rapidez con que se habían concadenado las acciones y el
vivir, de lo mucho que quiero hacer sin sentir que en la rapidez sea tarde.
Casi en la mitad del camino puedo reconocer a viva voz lo que no
decimos en la soledad más extrema de la noche, cuando nadie nos ve ni escucha,
y es que un corazón sin sangre no puede latir, por lo menos el mío está dando
sus últimos impulsos en esta forma de vida en medio de un espacio donde la
solidaridad, la motivación y el ser humano son lo central del trabajo, del
imaginar y el sentir.
Esta realidad algo me dice que debo correr a la par de lo que
esta comunidad ecuatoriana necesita, pero la falta de sangre, la falta de
preocupación por las cosas que son cruciales para el vivir humano, han afectado
el latir de un corazón que en la mitad del mundo duda si podrá vivir en las
mismas condiciones.
Sin amor no se puede. Sin personas que acompañen tampoco. Sin
espiritualidad menos. Y es que el miedo es una muralla tan bien construida por
la mente que llega a ser invisible para los ojos, para el conciente manejado
por el inconciente, para los que deseamos que la propia historia cambie.
Ingenuamente pensé que el ir y venir, los viajes y el conocer
podrían sanarlo todo, y sí, es posible que así sea, sin embargo existen
situaciones que indican que el tesoro ansiado no lo encontramos dando la vuelta
al mundo, sino más bien perdonando nuestra vida, lo que no ocurrió y lo que no
somos en el estado mas real y puro del ser.
La experiencia me indica que no ha sido un trabajo fácil y
rápido, ya que el corazón comienza a suavizar sus latidos, porque es justamente
la sangre lo que le falta. Mientras esto ocurre, un líder espiritual me dice
que las personas somos absolutas y enteras, capaces de encontrar la paz
verdadera en Dios. En mi interior lo creo pero en la práctica no lo logro, pues
ciertos sentidos como la visión y el escuchar están averiados por estos días.
Sin duda la misión es ir por sangre, por algo más que una maleta
de viaje. Sin duda estoy en la pantomima de instalar un pie en la tierra.
03 febrero 2012
El Sacrificio de SER MUJER
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| Mujeres de la sierra ecuatoriana |
Existe una diversidad tan amplia de mujeres en el mundo que definir en pocas palabras lo que se trae entrelíneas nuestro género es algo complejo. He visto féminas en Chile y también en la sierra Ecuatoriana donde el machismo no es identificado como tal porque la mujer cree que “el mundo es así”.
También he compartido con suecas, italianas, españolas, colombianas, peruanas, marroquíes y en cada una de ellas existe un mundo cultural que refleja un significado diferente ante el ejercicio diario de “ser mujer”.
Pero sin duda hay una especie de féminas que piensan que la palabra que las define es el “sacrificio”, creen que vinieron a sufrir, que las cosas nunca son justas para ellas y que es el hombre el único que goza. Ellas no saben que entre sus piernas existe un órgano que les permite el placer, porque no saben que pueden sentirlo. Es más, controlan todo lo que se mueve y si fuera por ellas, darían su vida por ser amadas – ¡y quién no!-.
Las del sacrificio saben que no “merecen” mucho, es más, se comen la porción más pequeña del almuerzo o se sirven al último el plato de comida pensando que son buenos seres humanos y además cuidan del marido hasta sus últimos días, aunque el muy egoísta las maltratara, llegara borracho o saliera con los amigos mientras ella lo espera sola, muy sola en casa, sintiéndose triste y sin poder contarle a nadie que ya no lo soporta… ustedes saben “es que los niños están chicos”, “es que la familia”, “es que el cura dijo que era para siempre”, en fin.
Las que “se sacrifican” transforman su discurso y lo que les sucede bajo esa premisa. La queja y la insatisfacción mezclada con la melancolía las convierten en frígidas, tienen relaciones sexuales dolorosas, no se dan espacio para el placer o para decir “hoy no quiero”. Existen detalles cotidianos que materializan ese sacrificio a través de sus prácticas como el mirarse poco o casi nada al espejo, se avergüenzan de su cuerpo y por último, les compran ropa al marido, ya que él “no sabe hacerlo”.
Todo parece indicar que su entorno y mundo es brutal e injusto, pero quién permite, quién no establece los límites, quién es la que calla mientras da a entender que todo resulta, quién es la que se resigna, quién es la que puede decidir "basta".
Cuando tuve la oportunidad de vivir cerca de las mujeres de la sierra ecuatoriana, me di cuenta que ellas desconocen la queja, practican el silencio y casi siempre se les ve como si estuvieran “ausentes” amamantando a sus hijos. Cada día es una dura rutina, ya sea ordeñando las vacas, alimentando a los animales, haciendo la comida y criando a sus más de siete hijos. Su marido por lo general es alcohólico y desconoce la afectividad. Ella nunca se divierte y siempre está ocupada, ella no para desde las 5 de la madrugada hasta que se esconde el sol.
En cambio las del “sacrificio” usan esta palabra para la mayoría de las cosas que hacen, porque todo parece serlo . Existen otras mujeres en el mundo que no tienen aún acceso a un mundo diferente y que ni siquiera saben que sus vidas son sacrificadas porque no conocen otras realidades.
Por tal razón y en solidaridad con aquellas que aún cargan sus hijos en las espaldas mientras tejen caminando hacia su trabajo campesino, les pido a las del “sacrificio” que vean más allá de sus vidas, de sus ombligos y traten de cambiar su realidad, de seguro podrán por el simple hecho de conocer otros mundos que brindan la esperanza y las posibilidades de un “estar” distinto, incluso, muchas de ustedes son profesionales o saben leer y escribir, mientras otras mujeres, habitantes del siglo XIX, ni siquiera han escuchado su propia voz.
¡Abajo el sacrificio que desde hoy son mujeres libres!
21 enero 2012
Comunicadores radiales dan voz a las comunidades del Ecuador
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Poco a poco los estudiantes de comunicación fueron
despertando y comprendiendo el rol que tendrían como líderes y agentes de
cambio. Si bien algunos quedaron en el camino, la mayoría siguió en pie.
Entonces surgen ideas luminosas y nuevos programas para Radio Salinerito que
dieron respuesta a la interrogante planteada y a los intereses de los
comunicadores, nacen entonces espacios radiales como “Ser Mujer”, “AventuraAndina”, “La historia somos nosotros”, “Kushi Wawa”, “Encuentro Comunitario”, “Shama
Music”, “Al filo de la mañana” y “Farandulenado”, entre otros.
Era un hecho, los comunicadores estaban listos.
Para leer el presente artículo, puede hacerlo escuchando esta melodía :)
“Hombres y
mujeres de Salinas del Ecuador, bajo el sello de la comunicación, observan atentos el 'presente humano' y a las comunidades, para luego contar al mundo lo que sueñan” FAG
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| El día en que los animadores comenzaron a ser Corresponsales Comunitarios |
En estos instantes estamos a 3550 metros sobre el
nivel del mar y a 5 horas de Quito, es Ecuador, parroquia de Salinas, en plena
sierra y mitad del mundo. Por los parlantes suena una radio comunitaria llamada
“Salinerito”, emisora destinada a dar
voz a las más de 30 comunidades que integran uno de los procesos de economía
solidaria más admirados a nivel nacional e internacional y que permitiera en 40
años sacarlos de la extrema pobreza.
Como estamos más cerca del cielo, pudimos escuchar un
mensaje que desde arriba indicaba la necesidad de formar nuevos “comunicadores
sociales” para Salinas y así comenzar un proceso de interpretación,
representación, educación y de comunicación junto a la gran trama de habitantes
que desde el páramo al subtrópico desean un espacio que los haga salir del
anonimato y la indiferencia.
Las acciones no se hicieron esperar y comenzó así el
primer curso de Comunicadores Sociales para Salinas. Se inscribieron de manera
entusiastas unas 30 personas, entre jóvenes, mujeres, hombres, líderes,
extranjeros, políticos, representantes de instituciones, soñadores, temerosos y
curiosos. Una gama de seres humanos se hacía partícipe del desafío encomendado
desde el cielo: Hacer de Radio
Salinerito la voz de un pueblo de economía solidaria.
El proceso educativo comenzó con el quiebre de una
ceguera temporal que hasta hoy no les permitía ver eso vivo y promotor de sus
posibilidades, aquello definido como el espacio de integración humana que
trabaja por un objetivo que brinda bienestar a sus vidas, en resumen: la comunidad.
Para ello fue necesario que distinguieran qué
comunidades integraban durante el día a través de sus prácticas cotidianas,
muchos de ellos descubrieron la diversidad de espacios humanos que habitaban
durante las 24 horas, comenzando por la familia, pasando por la escuela, el
trabajo, las asambleas, los medios de trasporte, los deporte hasta el propio
curso de comunicadores.
La pregunta surgió casi por añadidura: ¿qué necesita tu comunidad?, un breve
espacio de silencio cubrió la sala, mientras los comunicadores descubrían por
fin el poder y las posibilidades que tendrían de expresar lo “que necesitaban” al mundo mundial.
Nacen de este modo las poderosas razones de nuestro
futuro trabajo como comunicadores en el ámbito de la educación civil, entregando
las pautas de cómo alimentarse mejor, en
el campo de género dando a conocer los derechos de las mujeres, a nivel
turístico proyectando a Salinas como un destino para el extranjero, en términos
de progreso como una comunidad que practica la economía solidaria y en la dimensión
social, para que las comunidades pueden declarar sus demandas y progresos.
Estamos hablando de un mundo versátil en sus búsquedas.
Aquí la democracia participativa comienza por la mirada
lúdica y constructiva de los niños salineros, los deseos de las tejedoras, las
aspiraciones de las familias para obtener un mejor precio de la leche, los sueños
de crecer como unidades productivas comunitarias en el caso de queseras y
embutidoras, obtener una buena atención en el Subcentro de Salud, mejorar las
vías de acceso, las escuelas, los centros infantiles, reunirse con efectividad
en la Casa Comunal, caminar juntos por el bienestar de todos y de cada uno. En definitiva
lograr que las comunidades tengan voz a través de la radio y desde los futuros
comunicadores.
Poco a poco los estudiantes de comunicación fueron
despertando y comprendiendo el rol que tendrían como líderes y agentes de
cambio. Si bien algunos quedaron en el camino, la mayoría siguió en pie.
Las clases fueron profundizando en el tema. Comenzaron
así los ejercicios comunicacionales, como hablar en público, leer en voz alta, distinguir
las necesidades de sus comunidades, mejorar la vocalización, construir pautas
radiales, editar, hacer spot, realizar entrevistas, contar historias, trabajar
en equipo, descubrir desde la sensibilidad el mundo que los rodaba y finalmente,
trabajar la intimidad del miedo hasta hacerlo desaparecer.
Era urgente enseñar y aprender que la comunicación
posibilita los cambios, pero no desde un ejercicio mágico sino desde la
constancia en dicho hacer, es decir, se es comunicador siempre, se es perseverante
en un mismo mensaje, se practica aquello
que se aspira transformar, se observa todo aquello que nos ayude a
comprender e interpretar las realidades de otros, se empatiza con lo
desconocido y se toma la responsabilidad de cambiar el mundo desde la acción.
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| En realización el programa Kushi Wawa |
Era un hecho, los comunicadores estaban listos.
El proceso de capacitación tuvo a su vez otros progresos
como la oportunidad de ampliar la cobertura radial, hecho que permitirá a Radio
Salinerito ser escuchada en toda la Provincia de Bolívar y con ello tener una
nueva frecuencia: 89.90 FM. Pero lo más importante de estos avances es la futura
instalación de la red inalámbrica de
internet en las propias comunidades salineras, lo que significará mayor
conectividad y un mejor flujo de
información, además de la presencia de la radio en todos los lugares y una oportuna
respuesta ante las urgencias de las más
de 30 comunidades, muchas de ellas sin presencia médica, sin señal de celular y/o de teléfono.
El proceso inspiracional de la comunicación en
Salinas, llamada por el Padre Antonio Polo como el “nuevo nombre del amor”, está
llegando a diversos grupos humanos, ya sea a los animadores de cada comunidad para
transformarlos en corresponsales comunitarios, a los niños, los líderes del
mañana, a través de un proyecto de capacitación denominado “Radiorevista: Los
derechos de los niños” y por último, la posibilidad de crear nuevos
comunicadores en el propio Colegio Agropecuario de la parroquia.
Por ahora ya existen 21 comunicadores sociales, quienes
un 14 de diciembre del año 2011 lograron
graduarse y crear así el “Día de la Comunicación”
en Salinas.
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| Graduación de la primera promoción de Comunicadores Sociales de Salinas, 2011 |
Es importante distinguir que el valor del proceso está
en el aporte constructivo de los seres humanos, en su voluntad, en sus ganas de
arriesgar y de cambiar su propia postal. Es más, existe un elemento poderoso,
inexistente en los libros, que permite la realización de este sueño y es la presencia
del amor, acción universal que mágicamente nos revela el talento humano, el de otros y el propio. De ahí la
preponderancia de poner el corazón en todas las cosas, sin duda garantiza el
buen resultado.
¡Estamos inspirados! Y hoy tenemos un sueño mayor que
no confesaremos.
Lo importante del presente salinero es que existen 21 personas-líderes-comunicadores-humanos
despiertos, que velan por sus comunidades, que hablan desde ellas y que a la
vez, le muestran al mundo de qué están hechos los seres humanos situados en la sierra
ecuatoriana, a ¡3550 metros de altura!
29 diciembre 2011
2012
| Salinas de Bolívar, Ecuador |
Mirando lo ocurrido estos meses, veo que cada aleteo del colibrí, aquel que con su fuerza consume su dulzura y que lo hace buscar más almíbar, generó todo un movimiento necesario para estar hoy a 3550 metros de altura escribiendo para quienes sienten que el 2012 no acabará nada más que la torpeza de creer en profecías.
Hay una frase hermosa que dice que el futuro es posible si lo inventamos. Hoy tomando aquellas palabras quiero pensar que cada uno de nosotros utilizará sus cualidades de mago para llenar de color el mundo, las calles, las sonrisas de los niños, de los que vienen y de los que partirán. Es tiempo de iluminar faroles, abrir ventanas, lanzar las llaves que cierran y bailar con locura, porque esto no acaba.
La vida me muestra por estos días que no hay mayor justificación y causa del vivir que entregar un poco de tiempo a quienes necesitan del tuyo para sentir esperanza. Cuántas veces has sentido que ella se fue con otro…con algún optimista. Ahora, en este preciso instante, comparto con alegría junto a la comunidad de los “mochila liviana”, aquellos que dejaron familias, amores, casas y comidas domingueras, solo para expandir el espíritu que otros esperaban con brazos amplios.
Algunas veces pensé que la locura de partir y dejarlo todo era justamente eso. Hoy sé que esta locura es compartida por muchos habitantes del mundo que buscaron un espacio para ser ellos mismos y de una vez por todas vivir con pasión la vida.
Con todo lo observado y vivido estos meses, tengo la certeza de que el año 2012 es un gran comienzo para precisar las acciones y darle movimiento a lo inanimado, a romper los silencios de las mujeres arrastradas por maridos alcohólicos, a proliferar el ciclo de las flores con solo dejar caer gotas de agua y así dar paso al compromiso.
Siento que es la hora…la hora y el año para lanzarse a aquello que hemos postergado, a mirar el mundo desde lo alto y transformarlo desde la cercanía, a apagar los noticieros de las 21 horas y salir a repartir buenas palabras, a llenar las avenidas de miradas intensas de vida y embriagarnos de posibilidades. Si eso es el acabo de “mundo”, creo que era tiempo de un 2012, dándole fin a nuestra forma limitada y dar paso a la creación de un respirar en abundancia.
Bienvenido 2012!
*Dedicado a Salinas de Bolívar, Ecuador.
01 diciembre 2011
Día de entrenamiento!
| Niña bella de la comunidad de Yacubiana! |
En la expresión máxima de creatividad encuentras el sentido o mejor dicho el alma de lo que vive más allá de lo que vemos. Un amanecer tiene tantos detalles como una pequeña orquídea. Los entrecruces y contrates entre la belleza de un ser humano que vuela libre como si nada pudiera detenerlo hasta los rostros enrojecidos de los niños de la sierra ecuatoriana, aquellas caritas partidas que son más que una postal (lo aseguro), te hacen pensar.
Mientras te encuentras en la pérdida de las fuerzas porque no logras entender una infinidad de cosas sobre el hombre, su vivir y su sobrevivir en algunos casos, unos ojos vidriosos y amplios de niño te avisan que la vida está en todos los espacios del mundo. Si bien no sabes porqué esa breve situación te comunica bravamente que existe un sentido, vuelves a descubrir una nueva motivación o a mirar con amplitud, con horizonte, como quien imagina que el mar jamás acabará, como quien prefiere pensar que todo es un aprendizaje y que nada es o está perdido.
Aquí la fuerza y la tenacidad hacen del vivir una forma posible de cambiar el mundo…y es que cuando descubres el sentido del servicio o ves a hombres y mujeres inspirados por lo que muchos llaman “la locura de crear un buen vivir para otros”, sientes que ya no puedes andar de “ciego” por la vida o barajando aquel truco llamado “no tengo tiempo”.
Si te pasa o lo sientes es porque sencillamente comenzaste a ver, a ver con abundancia, pues descubriste que no estabas solo, que pasaban cosas, que habían niños con esperanzas y adultos en la más pura de las decadencias o en la soledad absoluta, tantos olvidados que uno diariamente ve sentados en la puerta de su casa.
Ahora ya no lo dudo, el “día de entrenamiento” es hoy!
12 agosto 2011
LiVia, una mujer del mundo
Hace algunos días tuve la suerte de conocer Salinas de Guaranda, una comunidad ubicada en la sierra ecuatoriana a 3550 metros de altura. Se caracteriza por practicar la economía solidaria y el comercio justo. Su población la integran en su mayoría kichwas y mestizos, además de voluntarios y los necesarios turistas.
Cuando llegué al lugar, eran cerca de las 11 de la mañana de un domingo cualquiera, la misa ya terminaba. Junto a una pareja de amigos recorrimos el pueblo, cada paso era una inversión para nuestros pulmones, pues la altura comenzaba a mostrar sus efectos por la falta de oxígeno, nos costaba respirar y el corazón se alborotaba como colibrí.
Mientras caminábamos por las pequeñas calles, muchas de ellas angostas, aparecía la belleza de Salinas. El paisaje parecía una composición de bizcochos verdes producto de la actividad agrícola y el pastoreo. El cielo era intensamente celeste y limpio. El aire parecía abrirse para nosotros, mientras los ojos no alcanzaban a abarcar una gran pieza de roca llamada El Calvario. En fin, sentíamos estar en un cuento de niños, la diferencia es que esto era real.
Consultamos si había algún lugar para dormir, nos señalan que a dos calles de la plaza. Al llegar, había un letrero que decía “Hospedería Funorsal”, subimos las escaleras y allí nos encontramos con una mujer que limpiaba el único hostal ubicado en el centro de Salinas, ella con una voz al borde del llanto nos pregunta qué buscamos.
Así comienza esta historia. La mujer era Livia Salazar, de 42 años, de contextura delgada y sonrisa amplia. Su vida es realmente un ejemplo a seguir. Hace ya algún tiempo terminó una carrera universitaria, después de mucho esfuerzo y falta de comprensión.
En el presente es la gerenta de Texsal, un emprendimiento comunitario integrado por 82 mujeres que producen tejidos artesanales de alta calidad. Escuchar a Livia me llama la atención. Ella posee una gran visión sobre lo que desea y lo que necesita o tendría que sucederle a su pueblo. Esta mujer es perseverante y a la vez de aspecto noble, su tema es la sencillez y el sacar adelante a las mujeres de Texsal. Si hay una palabra que no practica es la resignación.
Livia en un día…
Livia al igual que muchas mujeres de Salinas, se levanta todos los días a las 4:30 de la madrugada a ordeñar las vacas junto a su marido, sin importar las bajas temperaturas. Después retorna a su casa, sirve el desayuno a sus tres hijos, dos varones y una pequeña niña, asea el hogar y luego, a las 8 de la mañana se dirige a su trabajo remunerado. Cuando ya es mediodía, vuelve a su casa a terminar el almuerzo y posteriormente regresa a su trabajo donde realiza la contabilidad e informes para un proyecto que se adjudicaron como Texsal.
Cuando era niña, sobresalía por sus buenas calificaciones, siempre fue una de las mejores alumnas. Al terminar el sexto grado en la escuela, su padre decidió que tenía que dedicarse a las labores del campo, pues la situación era muy modesta y había que darles oportunidad a sus hermanos. Lamentablemente ella sí quería estudiar, pero en esos tiempos no existía la posibilidad de decidir por uno mismo.
Después su padre la envío a estudiar corte y confección a Guaranda, la ciudad más próxima de Salinas. Ella confiesa que no le gustaba para nada y que después de unos meses lo dejó.
A primera vista Livia parece tímida, debe ser por su voz temblorosa, sin embargo y para alegría de todos, tiene gran claridad sobre lo que desea para ella, para las mujeres de la Texsal y para su comunidad; está conciente que es urgente trabajar en la planificación familiar, ya que hasta hoy las mujeres de su comunidad tienen en promedio seis hijos. También sabe que la educación es una herramienta que permite salir de la pobreza y a la vez, ampliar el mundo de posibilidades.
Ella es una mujer del campo que se permite soñar. Cuando tenía 18 años ingresó a trabajar a la hilandería de Salinas como secretaria, el objetivo era reunir el dinero suficiente para completar sus estudios en Guaranda, pues en esos años Salinas no contaba con un colegio para los que ya habían completado el sexto grado.
Después de un año de trabajo se fue a Guaranda a estudiar, pero los problemas económicos volvieron a detener su propósito. Livia dice que nunca entendió la pobreza en la que vivió cuando niña, hecho que la impulsó a seguir adelante. Pronto y gracias a las gestiones de la Iglesia Salesiana y del padre Antonio Polo, hacedores del progreso en la comunidad durante los últimos 40 años, se abrió el colegio en Salinas.
Para Livia terminar el colegio fue un gran paso, un deseo cumplido y el cierre de un ciclo, sin imaginar lo que le deparaba el futuro.
Un día sorpresivamente tuvo la posibilidad de realizar un preuniversitario. En ese tiempo ya estaba casada y con hijos. En primera instancia su marido se opuso, pero Livia siguió firme hasta terminarlo con éxito.
Ella confiesa que no le gusta ser “vaga” o como diríamos en Chile “floja”. Le gusta luchar por lo que quiere. Así fue como le ofrecieron una beca para estudiar a distancia en la Universidad Politécnica Salesiana la carrera de Gestión para el Desarrollo Local Sostenible. Eso era un imposible en aquel momento, sobretodo por sus labores en el campo, la mantención de su casa, sus hijos y el trabajo en la hilandería, sin olvidar la carga del machismo, que por estos lados es una institucionalidad.
Sabía que estudiar le significaría tiempo, dedicación y viajar cada dos meses a Quito para estar en las clases presenciales. Ello implicaba costos económicos, buscar a alguien que cuidara de sus hijos y cambiar horas de sueño por estudio. Livia dice “me levantaba todos los días a las 3 de la madrugada a estudiar unas dos horas. Fue difícil, no se cómo lo hice, pero sin darme cuenta ya estaba en el cuarto grado”.
Ella plantea que cada vez que se ha enfrentado a un “no”, su forma de responder a ello ha sido desde la tenacidad. Incluso para Livia la sílaba “no” significa desafió, es poner a prueba su capacidad y voluntad de ser lo que desea.
Hoy Livia con 42 años posee una carrera universitaria, una familia que entendió sus aspiraciones y un puesto en la Texsal, trabajo que le permite estar más cerca del mundo de muchas mujeres que aún no se atreven a conversar de sus dolores o alegrías, menos de sus sueños.
Sin duda que existan innumerables Livia en el mundo, ejemplos de mujeres que confiaron en si mismas, que pusieron a prueba sus capacidades sabiendo que podrían dar más y de esta forma, hacer de sus aspiraciones algo concreto.
Es posible que esta historia inspiracional ubicada a 3550 metros de altura, en la mitad del mundo, pueda revitalizar a otras mujeres que con mayores posibilidades siguen diciendo que no pueden cambiar sus vidas. Para la Livia la excusa, agrava la falta.
*Si deseas saber más de la organización de mujeres tejedoras Texsal, puedes ver la siguiente web www.salinerito.com
14 junio 2011
Pronto en Ecuador!
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